Preservación histórica

Los petrograbados constituyen una parte importante del patrimonio cultural costarricense; sin embargo, muchos de ellos permanecen expuestos a procesos continuos de erosión, crecimiento vegetal, actividades agrícolas y transformaciones del paisaje. Paralelamente, el desarrollo reciente de herramientas de fotogrametría digital de bajo costo ha permitido la generación de modelos tridimensionales de alta resolución utilizando únicamente dispositivos de consumo masivo.

El objetivo principal no es realizar interpretaciones arqueológicas o simbólicas de los motivos representados, sino establecer un procedimiento reproducible para la preservación digital, la comparación geométrica y el análisis exploratorio de elementos patrimoniales a escala comunitaria. Se discuten, además, posibles extensiones del método hacia análisis computacionales, modelado geométrico y simulaciones físicas aplicadas a la superficie documentada.

En diversas regiones de Costa Rica existen petrograbados cuya documentación detallada continúa siendo limitada o se encuentra dispersa en informes técnicos, publicaciones académicas y registros locales. Muchos de estos elementos permanecen integrados al paisaje cotidiano, coexistiendo con actividades agrícolas, caminos rurales y asentamientos humanos modernos. Esta situación plantea una oportunidad para desarrollar metodologías de documentación accesibles que permitan registrar su estado actual y generar respaldos digitales de alta calidad.

El presente trabajo surge desde una perspectiva interdisciplinaria que combina herramientas de física computacional, procesamiento digital de imágenes y documentación patrimonial. El propósito es construir un inventario digital de los petrograbados de Cachí, utilizando una metodología homogénea de captura y procesamiento. Se busca registrar la información geométrica, espacial y visual de cada sitio, generando modelos tridimensionales, mapas de relieve y material descriptivo que pueda servir como base para futuras investigaciones arqueológicas, históricas o educativas.

Estas rocas han sido olvidadas, pero yacen en nuestros cafetales y chayoteras. Han resistido el paso del tiempo, el huaqueo, el paso de tractores, de agricultores y peones. Hoy están cubiertas de musgo, líquenes y bejucos, y pasan desapercibidas para muchos. Es algo que algunos vecinos de la zona conocemos y que, a veces, se transmite de boca en boca: los cogedores de café que almorzaban sobre ellas, los trabajadores de las chayoteras…

El valle de Ujarrás lleva siglos siendo habitado, y de los pueblos originarios de tiempos precolombinos solo quedan como testigos estas rocas. Hay historias de cuando se construyó Cachí, de haberse encontrado figuras, esculturas, vasijas y herramientas indígenas. El huaqueo se hizo común, y solo quedó lo que no se pudieron llevar.